sábado, 29 de septiembre de 2012

cuadro a doble entrada cap 4 De la obra de edgar morin

1. Redactar una matriz o cuadro de doble entrada que contenga los elementos fundamentales del contenido del capítulo IV.
Aspecto
Citas  textuales
Resumen
Comentario
La era planetaria
“Hemos entrado a la era planetaria desde el siglo XVI y estamos desde finales del siglo XX en la fase de la mundialización” (Morín, 1999:29) “el surgimiento de un objeto nuevo: el mundo como tal” pág. 29.
El problema planetario fue ignorado, él es un todo que se alimenta de ingredientes múltiples, conflictivos, de crisis; los engloba, los aventaja y de regreso los alimenta. La movilidad y progresos desde los primeros habitantes de la tierra han sido enormes, no podemos hacernos a un lado. Sus luces y sombras las tenemos que valorar.
Y esta situación del mundo no puede ser ignorada sino más bien integrada a toda nuestra problemática terrestre. 
¿Qué me corresponde a mi como ser pensante y actuante? soy parte del todo y el todo me estará jalando a unirme en un mismo pensar creativo y significativo para mí y el planeta.
Los legados del siglo XXI
“El siglo XX fue el de la alianza de dos barbaries: la primera viene desde el fondo de la noche de los tiempos y trae consigo guerra, masacre, fanatismo. La segunda, helada, anónima, viene del interior de una racionalización que no conoce más que el cálculo…” (Morín 1999:33)
Para atravesar esta era bárbara,  hay que reconocer su herencia de muerte según la cual la evolución humana es un crecimiento del poder de la muerte. Se pueden señalar las dos nuevas  potencias de muerte: las armas nucleares y la posibilidad de la muerte ecológica, aunque de paso podemos mencionar el SIDA.
La humanidad ha crecido y se ha desarrollado como no se había uno imaginado. Hemos crecido en tecnología, en nanotecnología, economía, investigaciones, pero hemos decrecido en humanismo, en valores, en paz duradera y no interesada. La nueva ética del mundo propuesta por la las organizaciones no gubernamentales y por la ONU es alarmante.
La muerte de la modernidad
“nuestra civilización,  nacida en occidente, soltando sus amarras con el pasado, creía dirigirse hacia un futuro de progreso infinito que estaba movido por los progresos conjuntos de la ciencia, la razón, la historia, la economía, la democracia” (Morín 1999:34)
Si la modernidad se define como fe incondicional en el progreso, en la técnica, en la ciencia, en el desarrollo económico, entonces esta modernidad está muerta. Sin esperanza alguna. La ciencia es falseable.
La polisemia que encontramos al definir lo moderno y lo postmoderno, nos lleva a desacuerdos, pero lo cierto es que más bien, el hombre es tan viejo en sus prácticas animalescas y tan moderno en oponerse a la metafísica y a la ontología del ser, que se queda entonces en una superficialidad, en lo efímero, en lo utilitarista y no en los valores que nos hagan más personas críticas y  creativas
El aporte de las contracorrientes
“ la contracorriente ecológica, la contracorriente cualitativa, la contracorriente de resistencia a la vida prosaica puramente utilitaria, de resistencia a la primacía del consumo estandarizado que se manifiesta de dos maneras opuestas, la contracorriente de la emancipación con respecto a la de la tiranía omnipresente del dinero” (Morín 1999:35)
Todas estas corrientes prometen intensificarse y ampliarse durante el siglo XXI y constituir múltiples principios de transformación; pero la verdadera transformación solo podrá llevarse a cabo con una transformación entre sí, operando entonces una transformación global que retro actuaría sobre las transformaciones de cada uno.  
Estas contracorrientes regeneradoras son de desear que no disminuyan, habría que enriquecer los ambientes culturales, académicos, sociales, de educación no formal, para que desde ahí están contracorrientes sean cada vez más fuertes, serias, sustentables y provocativas.
La conciencia de la tierra patria
“Si la noción de patria comprende una idea común, una relación de afiliación afectiva a una substancia tanto maternal como paternal( inclusive en el término femenino-masculino de patria) en fin, una comunidad de destino, entonces se puede avanzar en la noción tierra-patria” (Morín 1999:36)
Por esto, es necesario aprender a –estar ahí- en el planeta. Aprender estar-ahí quiere decir: aprender a vivir, a compartir, a comunicarse, a comulgar; es aquello que solo aprendemos en y por las culturas singulares. Nos hace falta ahora aprender a ser, a vivir, compartir, comulgar como humano del planeta tierra. No solamente ser de una cultura, sino también ser habitantes de la tierra. Debemos dedicarnos no solo a dominar sino a acondicionar, mejorar y comprender
Si la tierra y el planeta pudieran hablar nos expresarían ¿Qué te he hecho para que te ensañes conmigo? Soy de la idea que solo tenemos una sola oportunidad de pasar por el planeta tierra una sola vez y de hacer el bien al planeta, al hombre y al mundo. ¿Qué le ha pasado al hombre que ha perdido su humanismo, su personalismo comunitario y su sensibilidad al planeta y  a la tierra en cuanto tal?



2. Responder la pregunta: ¿QUÉ PIENSAS ACERCA DE LAS CONCLUSIONES Y PROPUESTAS QUE HACE MORÍN AL TÉRMINO DE ESTE CAPÍTULO?
Es necesario una antropología más integral o de dimensiones, es decir, que el humano desde sus dimensiones: humana, intelectual, espiritual, social, ame más el mundo, el planeta tierra y saber integrar el conocimiento contextualizando las partes con el todo. La ciencia y el progreso tienen que utilizarse para bien del hombre y del entorno en el que nos movemos y somos. Las ciencias de la tierra tendrían que incluirse obligatoriamente en el currículo de las universidades sea cual su especialización, sea cual sea su orientación y sus credos.
La formación de la conciencia no es cuestión solo de una nueva ética, esa parte interior del ser humano es un trabajo de todos, el problema será siempre las visiones parciales, dogmatizantes y hasta reduccionistas de lo que es la humanización y humanización del planeta tierra. No tu verdad ni mi verdad, sino más bien la verdad como adecuación de lo que se piensa con lo que se actúa y se ve.
Fuente
Morín. E. (1999) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Francia: UNESCO.

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